ENVOLVER

Quisiera envolver en papel regalo la oscura pedantería que te desborda

y depositarla en el correo sin destinatario.

Quisiera que nos detuviéramos en  la tienda de regalos que es mi alma

para regalarte humildad

y la sencillez de mi ser

en estado puro.

Cómo quisiera…

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JOSE LARA FUENTES

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Lágrimas al mar.

Lágrimas de rojo intenso bañan las aguas frías del martirio de mi soledad.

Lágrimas perpetuas golpean las rocas atrapadas en la noche ,arrastrando al barro de la desventura mi consciencia que intenta zafarse del ancla encallada en mi penitencia .

“La arena invariable absorbe el destino del mar”.

Las minúsculas gotas de llanto que mis ojos paren,son como rojas huellas que se confunden y extravían en el sendero a las aguas profundas y recónditas del mar tenebroso,dejando algo del dolor esparcido en la superficie del revoltoso oceano.

Las inoportunas lágrimas rojas caen desesperadas golpeando repetidamente las rocas perpetuas que no sucumben ante el parto inclemente de dolor infligido por mea culpa a mis ojos casi fallecidos .

Mi voluntad sucumbe complaciente a los vestuarios del mar, exponeniendo la congoja y la agonía de mi soledad entre los arrecifes huérfanos del mar  .

“La vida se esfuma entre lágrimas rojas.”

Mar_de_rocas_by_ELENADUDINA

JOSE LARA FUENTES

En puerto perpetuo.

Intento navegar en las aguas cálidas del océano,
pero su belleza ancla
mi alma en el fango inclemente de la soledad.

Intento navegar en las aguas cálidas del océano,
pero el viento sopla tan antipáticamente
agitando en el desierto
el manto polvoriento
de desdicha.

Intento navegar en las aguas cálidas del océano,
pero el viento sopla tan fuerte sacudiendo la fragilidad de mi mástil.

Intento navegar en las aguas cálidas del océano,
pero el viento va rompiendo, quizás, casuísticamente la ruta que desde
aquel infortunio, de puesta de luna llena, inundó y enterró en el mismísimo
puerto perpetuo mi conciencia, mapa y cartografía.

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JOSE LARA FUENTES

EN SOLEDAD.

Cuando llueve
no dejo de mirar las gotas que caen
desde la vanidad en mi mentón.

Millones de gotas caen
golpeando
repetidamente mi destierro involuntario.
Millones de gotas caen
desmayando
mi frágil voluntad,
millones de gotas caen
en el vacio de la soledad de mis ojos
hibernados y encurtidos de olvido.

Cuando llueve
me acompaña la palmera infantil de mi recuerdo.
Tanta es la soledad que no dejo de trepar a ella,
a ver si logro confundirla para que me me deje partir.

Miro alrededor y mis ojos cansados solo persiguen soledades.

Me envuelvo de mi mismo
en el oasis del desierto
secándome de las amistades insolventes
que una vez abrigue por miedo a la soledad.

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JOSE LARA FUENTES

EL PASADO VUELVE

El pasado pareciera que nunca pierde su mirada

nos atrapa, nos arrincona nos mantiene cautivos en su maraña de hechos.

Somos presa fácil entre sus poderosas garras.

Sin darnos cuenta, en un solo segundo, con sus garras nos presiona la yugular deteniendo los latidos fulgurantes de nuestros corazones.

Sigiloso camina, cauteloso nos vigila.

El pasado vuelve, se escurre por las ventanillas del presente dejando a su paso el recuerdo vivo de un pasado amargo.

El pasado vuelve con su cara de anciano mal encarado.

El pasado vuelve envuelto en sábanas de púas y pirañas.

Sus movimientos son precisos y certeros cuando acecha.

El pasado vuelve cargado con dardos envenenados que lanza sin remordimiento, hiriendo nuestro consuelo que creíamos firme.

El pasado vuelve vistiendo sombrero de paja y farfolla.

El pasado vuelve vacilante cargando escondido entre sus manos las cicatrices de sus males.

 

El pasado vuelve perturbado y temible.

Sus pisadas son zancos indetenibles.

Camina acortando con facilidad cualquier distancia.

El pasado vuelve envuelto en años que el mismo escribió con tinta de sufrimiento.

El pasado vuelve envuelto en penumbras.

Vuelve con la perversidad bajo su brazo.

Vuelve vistiendo una coraza de impenetrabilidad.

Vuelve vendiendo ingenuamente algunas buenas razones.

El pasado vuelve.

Su rostro perdido, desfigurado en la claridad del presente por los duros golpes recibidos no desaparecen ni se ocultan en los días más oscuros a los ojos humanos.

 

Cuando piensas había acabado, no es así,

él viene por más.

Hoy

lo he visto,

he visto su calva y su sombrero, ¡es él!

El pasado vuelve.

Me he sentado junto a él y hemos hablado.

Su rostro esconde marañas y desprecio, su voz quebrantada

lo sigue acusando de despiadado e insensible.

El precio que hay q pagar es alto, él hasta gratis regala su mal.

 

El pasado vuelve.

Sus fuerzas son descomunales, no hay escondite seguro.

Su cara desfigurada es un síntoma de grandeza.

El pasado vuelve viene a cobrar su deuda.

Lo he visto, he visto su calva y su arrogancia ¡es él!

El odia hablarle al por hacer y el odio se alimenta con facilidad

de la ira y de los rencores guardados al amanecer.

El pasado vuelve, y yo le niego la entrada  .

 

El pasado vuelve.

Está justo aquí en mi mesa, en mi comedor.

Pareciera que los días están contados, no sé si para él o para mí.

Que mal huele…

¡El pasado vuelve!

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JOSE LARA FUENTES